Llega el verano tras un año lluvioso en el sudoeste bonaerense; los pastizales han crecido y las posibilidades de incendio también. Todo eso trae una imagen: la yarará, la “víbora de la cruz”, la serpiente venenosa de la zona. ¿Cómo es? ¿Hay más? ¿Qué hacer si pica?

El guardaparque del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) en Tornquist, Maximiliano D’Onofrio, sugiere aclarar mitos y verdades. A continuación una lista de 10 de ellos que dio en una entrevista al presidente del Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires Distrito 7, Dr. Carlos Bodanza, en el programa Mañanas de campo en  La radio del campo.

 

  1. “Si tiene cabeza triangular con cuello, es víbora. VERDADERO.

Serpientes en Argentina hay de muchos tipos; víboras, no tanto. Hay tres familias de víboras: la coral, que tiene el veneno más potente y está en el norte; la cascabel, que también se distribuye en el norte hasta Córdoba, y la yarará, que es la de nuestra región. Lo típico de la yarará, de la víbora, es una cabeza triangular con cuello y una nariz pronunciada, a diferencia de la culebra, que en general es más delgada y tiene el cuerpo homogéneo y parejo y la cabeza redondeada.

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  1. “Hay más víboras por los incendios”. FALSO.

En esta zona los incendios son naturales. Cuantos más focos de incendios hay, más se la ve moverse. La víbora no sobrevive los incendios: se esconde o huye. Cuando nosotros vamos a apagar los fuegos, nos las cruzamos en el camino porque ellas vienen, pero eso no significa que haya más víboras. Significa que están estresadas y que se mueven.

  1. “En el campo hay cascabel”. FALSO.

No hay cascabel en la región. Sucede que la yarará hace un ruido similar. Lo que hay es, justamente, yarará, un género que se conoce como bothrops. En esta zona tenemos la yarará mal llamada “grande”, que se distingue como “víbora de la cruz” y en algunos casos la yarará “ñata”, que es mucho más difícil de ver.

  1. “La yarará joven es más agresiva”. VERDADERO.

Es la que ha aprendido menos de su entorno y por tanto, la más propensa a tener miedo. Si la pisamos, golpeamos o manipulamos con un palo se enrosca. Siente que puede mirar a más lados al mismo tiempo y lanzarse a morder. A una víbora enroscada no hay que molestarla.

  1. “La yarará ataca al hombre”. FALSO.

La yarará tiene veneno para inmovilizar a su presa mientras traga. Ese su sistema de alimentación: no mastica. Las personas no le pasamos por el buche, así que no le conviene inyectarnos veneno. La víbora trata de evitar al hombre. Se nota en su comportamiento. Si no se siente amenazada, sigue su rumbo o se queda quieta. Hay que evitar demonizarla y tener una ética diferenciada. Que la yarará no nos caiga simpática no significa que la tengamos que matar. Cualquier serpiente es benigna para el ser humano; sólo escapada de su rango poblacional es dañina.

Maximiliano D’Onofrio, guardaparque en Tornquist.
  1. “La bota de goma previene picaduras”. VERDADERO

Cualquier bota gruesa, también la de goma, sirve para prevenir accidentes. Tiene que haber una capa, una resistencia. Hay que tener especial cuidado al manipular piedras: una manera es lavantarlas hacia uno para que la víbora se vaya. También hay que prestar atención en los lugares donde hay materiales como ramas o maderas. El ruido o una quema puede hacer que la víbora se aleje.

  1. “Hay muchos accidentes”. FALSO.

Hay muy pocos accidentes con personas. Sí con perros y caballos, quizá porque tienen el pico muy cerca del suelo. El veneno es necrótico, mata el tejido, lo hincha y pone negro. También produce un efecto sistémico, que ataca la coagulación de la sangre. En general los mamíferos morimos por insuficiencia renal, aunque depende de la cantidad de veneno que haya inyectado la yarará y el lugar del cuerpo donde lo haya hecho.

  1. “Si pica, hay que quedarse tranquilo e ir a buscar ayuda”. VERDADERO.

Ante un accidente, lo primero es quedarse tranquilo, para no subir las pulsaciones. Aunque desde ya que no hay que perder tiempo. Hubo casos de muerte en 4, en 6 y en 12 horas. También hubo casos de picaduras de yarará que no afectaron al cuerpo en lo general. El suero lo tiene que proveer sólo un centro antiofídico. En la región hay dos: los Hospitales Municipales de Tornquist y Bahía Blanca.

  1. “Cortar la herida, chuparla o hacer un torniquete ayuda”. FALSO.

Todo esto es perder el tiempo. Cortar y hacer sangrar la herida para que el veneno salga y abrir la piel como una flor no sirve y puede tener peores consecuencias que el accidente. Tampoco chuparla, creyendo que el veneno se anula por vía oral, ni hacer un torniquete, porque es una medida médica para entendidos y se corre el riesgo de dejar sin circulación el cuerpo. Cuando la herida es intramuscular no se puede revertir el camino del veneno.

  1. “Buscar el primer suero e inyectarlo”. FALSO.

El suero no es una vacuna. Antes se generaba a partir de las defensas que habían producido los organismos de los caballos ante un veneno puesto a propósito. Ahora es sintético de laboratorio. El suero es difícil de usar porque puede lastimar por sí mismo si no hay suficiente veneno en la sangre. Lo tiene que inyectar alguien que entienda de ofidismo.

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